jueves, 23 de abril de 2009

Una mujer necesita relajarse...






Las mujeres necesitamos un clima distendido para poder disfrutar del sexo en plenitud; necesitamos quitarnos de encima todas las tensiones del día para poder dejarnos llevar por el amor, de la mano de nuestro compañero. En cambio,  el hombre se relaja después del orgasmo.



Esta diferencia esta relacionada con otra cuestión importante: la diferencia entre los ritmos del hombre  y los de la mujer.



Es muy difìcil para un hombre comprender que su pareja necesita un tiempo previo de relajación, se necesita una instancia intermedia que le permita relajarse; y por el contrario, será muy dificil para una mujer comprender cómo puede hacer una hombre para excitarse tan rápidamente y con tan poco estímulo previo.



Un hombre no necesita prepararse demasiado para el acto sexual: el más mínimo estímulo despierta su interés y pone en funcionamiento los mecanismos de la excitación.






¿Cuál es la solución entonces?



Primero entender que esta diferencia existe y que es natural e inherente a la identidad sexual de cada integrante de la pareja.  Sin embargo, siempre que hay amor e interes la diferencia puede ser superada.



En este sentido, nosotras como mujeres, debemos demostrarle a nuestro hombre que su orgasmo será mucho más pleno si nos acompaña en esos juegos previos que nos permiten desatar todo nuestro potencial sensual y amatorio.





Invìtalo a ese oasis de serenidad



que construyes antes de entregarte al



amor. De este modo, te estarás preparando



para dar y recibir placer, y la



excitación de él aumentará al contemplar tu gozo.



Pídele que te prepare un baño caliente, que enjabone tu cuerpo...



O que te envuelve en una toalla cuando



salgas del baño...



El encuentro sexual comienza mucho antes



de la penetración, en el momento en que la mujer se relaja,



y eñ hombre disfruta de verla descansada



y dispuesta para recibir su abrazo.

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