lunes, 19 de enero de 2009

El Masaje del Yoni

Yoni




La palabra Yoni proviene del Sánscrito y significa literalmente “Espacio Sagrado” o “Templo Sagrado”, y se utiliza para referirse a la vagina. En Tantra, el Yoni es contemplado desde una perspectiva de amor y respeto.

En el masaje del Yoni hay dos protagonistas: la mujer, que actúa como receptor y su pareja, que actúa como donante. El objetivo de este masaje es que el receptor alcance una relajación con el propósito de que posteriormente pueda experimentar un mayor placer en el transcurso de la relación sexual. El donante experimentará la satisfacción de haber ayudado a su pareja y haberla llevado hasta ese momento de “Gran Despertar”. No hace falta decir que este acto puede ser utilizado como preludio de una relación sexual con penetración o, simplemente como un acto sexual en sí mismo, esto deberá ser consensuado en pareja antes de comenzar. También se utiliza para crear un clima de confianza e intimidad entre ambas partes, lo que termina siendo beneficioso para todas las parcelas de la vida en común y no sólo para el sexo.

Antes de comenzar con el masaje propiamente dicho hay que crear un clima de complicidad con abrazos, besos y demás demostraciones de cariño que son necesarias y a las que a veces no prestamos atención. Es muy importante que haya un continuo intercambio de miradas durante todo el proceso.

Es ahora cuando se debe aplicar una pequeña cantidad de lubricante en el monte de Venus para que gotee sobre la parte exterior de la vagina. Se empieza acariciando largamente esta parte externa. Es importante que el donante disfrute dando el masaje y se relaje al igual que el receptor. Se aprieta suavemente el labio externo entre el dedo pulgar y el dedo índice, y se desliza arriba y abajo por toda la superficie de cada labio. Se hace lo mismo con los labios internos. El receptor puede tomar una actitud activa, masajeando sus propios senos, o pasiva, sólo mirando.

En este momento se puede acariciar el clítoris con círculos a derecha e izquierda y apretándolo entre los dedos pulgar e índice.Lenta y cuidadosamente se introduce el dedo corazón de la mano derecha (debe ser ésta por la polaridad en Tantra) en el interior del Yoni. El donante puede explorar en este momento el interior del “Templo Sagrado” masajeándolo suave pero concienzudamente en todas direcciones. Con la palma de la mano hacia arriba se dobla el dedo haciendo contacto con una zona esponjosa bajo el hueso púbico detrás del clítoris. Se habrá alcanzado el punto G o sagrado en Tantra. El receptor puede sentir urgentes ganas de orinar, dolor o placer, cada mujer es diferente. El dedo continúa moviéndose y explorando esa parte, variando la presión y la velocidad. Ahora es el momento de introducir, si el receptor acepta, el dedo anular, con lo que habrá dos dedos dentro del Yoni. Además se puede seguir estimulando el clítoris con el dedo pulgar.

En este momento y según el Tantra se estará sujetando uno de los misterios del Universo en la palma de la mano.


Durante todo este tiempo la mano izquierda del donante puede estar acariciando y masajeando el cuerpo del receptor. Si se opta por estimular el clítoris con esta mano deberá hacerse con el pulgar, apoyando el resto en el monte de Venus. Acariciar los genitales del donante podría desviar la atención y concentración del receptor, verdadero protagonista del masaje. En el caso de que el receptor experimente un orgasmo, puede seguirse con el masaje para intentar “montar la ola”, que en Tantra es una sensación multiorgásmica, pero no es fácil de conseguir y puede requerir años de experiencia.

Cuando el receptor lo desee, el masaje del Yoni habrá concluido, en ese momento se retira la mano lenta y cuidadosamente disfrutando de la sensación de relax e intimidad.

educasexo

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