domingo, 10 de agosto de 2008

¿A qué hora preferimos tener sexo?

El amor no tiene fronteras, no entiende de razas ni de religiones dicen. No es rígido ni tiene una única forma de manifestarse. Pues de su compañero el sexo no íbamos a decir menos, parece que todavía quedan cosas por descubrir sobre él, tal y como comprobamos desde este blog educativo cada vez que asistimos a investigaciones acerca de nuestra propia sexualidad que añaden elementos nuevos y sorprendentes a este mundo de los encuentros íntimos del que algunos pensaban que ya estaba todo escrito.


Aun así, “cada maestrillo tiene su librillo” y sus propios gustos evidentemente, y hay aspectos de la sexualidad que son cuestión de preferencias y subjetividades, porque no hay una manera universal y correcta de llevar a cabo determinadas prácticas, siempre que no carezcan de libertad y respeto por la salud y la integridad de uno mismo y del otro. Como os decimos, hay ingredientes del cóctel erótico para los que bien podría aplicarse eso de “a gusto del comensal”, porque el orden en el que aparezcan o la cantidad con las que cada pareja quiera aderezar su relación es una opción absolutamente personal y respetable.


Entre estos factores sujetos a gustos e intereses particulares hallamos la preferencia por una u otra hora del día para concederse unos momentos de intimidad. ¿Qué instante del día es más propicio para gozar de la sexualidad, ¿qué hora marca el reloj cuando eliges disfrutar de un encuentro de pasión con tu pareja?, ¿Es verdad eso de que hemos asignado por costumbre y rutina las últimas horas del día del famoso sábado para tal quehacer?.En esta elección influyen multitud de variables como el horario de trabajo de los protagonistas; el hecho de que vivan juntos o se escapen en los descansos de la oficina para verse; cómo afecta el cansancio y el estrés a cada cual; el pudor que hace decantarse por las horas en las que la luz va disminuyendo y se crea una atmósfera más romántica donde los cuerpos no se exponen directamente a la lupa del sol matutino; el reloj biológico que hace que algunos estén más activos al amanecer y otros al anochecer; el tiempo que pasa cada pareja en la cama, incluso para hacer otras actividades diferentes a las pasionales (leer, ver la televisión, hablar, etc.)



En realidad no existe una fase del día más adecuada para estas labores eróticas, pues cada momento tiene sus ventajas y su propio encanto. Veámoslo con detalle:



  • A primera hora de la mañana y con el pijama puesto. Muchos encuentran en este momento del día el incentivo necesario para apagar con calma el despertador e ir más motivado al trabajo. En realidad, si lo pensamos bien, en ningún otro instante de la jornada estaremos más relajados y descansados. El sueño reparador, las erecciones matutinas y el escenario de la pasión preparado bajo las sábanas pueden ayudar a algunos a desperezarse más eficazmente que la mejor de las duchas frías.

    Otra opción mañanera, similar y altamente recomendable para parejas con niños, es la de disfrutar de la intimidad un sábado o un domingo recién levantados, pues los pequeños aún pueden estar durmiendo y pocas veces se cuenta con tanto tiempo por delante para ponerse manos a la obra sin prisas ni distracciones.

  • En los descansos del trabajo o en el café de media mañana. ¿Quién dice que el recreo de los adultos ha de ser destinado únicamente a un cigarro o al cotilleo de turno de la oficina, no es más sano acaso concederse estos minutos para el erotismo y la relajación que conlleva el sexo?. Evidentemente dependerá del tipo de trabajo y de la disponibilidad del compañer@, pero una escapada de este clase es valorada por muchos como más energizante que la cafeína.

  • La tan popular hora de la siesta. Esta práctica está más asociada al verano, dada la dificultad de darle continuidad en el otoño con los horarios de trabajo, pero algunos de sus defensores son seguidores también de acompañar el sueño de la tarde de un poco de intimidad con la pareja. Sea playa, campo, cama, sofá, jardín o hamaca el lugar donde transcurre esta costumbre española, siempre pueden aumentarse sus efectos beneficiosos para la salud si se suman a los de un erótico encuentro. Con el estómago satisfecho, ya no hay pretexto para atender otro tipo de apetitos.

  • La belleza del atardecer. La tarde no ha de ser descartada para llevar a cabo estos menesteres, de hecho muchos se sienten especialmente atraídos por esos últimos rayos de sol que otorgan un encanto especial a los enamorados, que tímidos se cuidan de esconder su cuerpo de las miradas directas que se arrojan a plena luz del día. Entre semana suele ser difícil regalarse placer después de una ardua jornada laboral, pero también puede considerarse una buena forma de desconectar de las rutinas y obligaciones del día a día, y no esperar necesariamente al fin de semana para ello.

  • La ganadora por goleada: la noche. Es la elegida por la inmensa mayoría para dar rienda suelta a la pasión. Se asocia comúnmente a las citas románticas y a las veladas seductoras, por lo que pocos pueden decir que no lo han probado alguna vez. Además la desinhibición que acompaña a las copas en las salidas nocturnas propicia el inicio de aventuras y relaciones que pueden acabar convirtiéndose en pareja. No podemos dejar de mencionar que ante los problemas de sueño, no hay mejor somnífero que un encuentro apasionado que nos de algo con lo que volver a soñar.Foto1: flickr

    Foto2: Pichurdaneta




1 comentario:

pal ila dijo...

es romantico que mi novio me lleve a ver stand up despues de habernos peleado? ayuda!!!